La Enfermera Infiltrada cuenta la historia de Valeria, una mujer que se infiltra como enfermera en la casa de una familia poderosa para descubrir la verdad sobre Daniela, una joven cuya muerte nunca fue aclarada. Mientras aparenta cumplir su trabajo, Valeria se enfrenta a mentiras, manipulaciones y secretos que la arrastran a un juego peligroso. Cada capítulo revela nuevas verdades y demuestra que, cuando el poder lo controla todo, decir la verdad puede costarlo todo.
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Valeria recibe una noticia devastadora sobre Daniela… pero algo no cuadra. Decidida a descubrir la verdad, acepta entrar a una casa donde el peligro ya la está esperando.
Valeria llega a su nuevo entorno y entiende que no será un trabajo normal. Entre miradas raras y tensión, siente que alguien la reconoce… o la vigila.
Valeria cruza la puerta de los Obregón y se enfrenta al poder de esa familia. Cada gesto confirma que Daniela estaba metida en algo grande… y oscuro.
Antonio pone a prueba a Valeria desde el primer minuto. Ella intenta mantenerse firme, pero entiende que en esa casa todos esconden una versión distinta de la historia.
Valeria confirma que no solo viene a cuidar: viene a investigar. Con Martín como apoyo, decide ir más profundo aunque eso la ponga en la mira.
Tatiana empieza a notar cosas en Valeria que no le gustan. La presión sube y Valeria comprende que una mala jugada puede costarle la vida.
Valeria se queda sin aire al ver a Daniela frente a ella. Daniela no solo está viva: trae verdades capaces de destruir a todos.
Daniela le revela a Valeria por qué desapareció y a quién le teme. Valeria duda… pero el miedo se convierte en gasolina para seguir.
Valeria vuelve a la casa fingiendo normalidad, con un secreto imposible de cargar. Tatiana, sin saberlo, ya está más cerca de descubrirla.
Valeria y Martín intentan ordenar la información mientras el tiempo corre. Daniela insiste: si no actúan rápido, el final será irreversible.
Daniela deja claro que lo suyo no fue mala suerte: fue un plan. Valeria entiende que alguien en esa familia juega a matar.
Las piezas empiezan a encajar, pero cada pista abre una nueva amenaza. Valeria descubre que la verdad, aquí, se paga caro.
Valeria se enfrenta a una verdad incómoda que la obliga a decidir entre huir o pelear. Y por primera vez, siente que ya no puede salir limpia.
En la casa todo se ve correcto… demasiado correcto. Valeria entiende que la perfección es una máscara, y detrás hay algo monstruoso.
Martín intenta proteger a Valeria, pero ella no se detiene. Daniela les recuerda que no están investigando un chisme… sino un crimen.
La presión se siente en cada rincón: alguien sospecha. Valeria empieza a notar movimientos extraños que la ponen contra la pared.
Valeria le exige a Daniela la verdad completa. Daniela confiesa por qué tuvo que “morir” y quién la obligó a desaparecer.
Martín no acepta el nivel de peligro en el que están. Valeria, en cambio, entiende que ya cruzaron un punto sin retorno.
Tomás empieza a notar inconsistencias y se vuelve un obstáculo. Valeria no sabe si es enemigo… o una pieza clave.
Daniela presiona: la oportunidad para golpear a Tatiana se puede perder. Valeria decide arriesgarlo todo para conseguir una prueba.
Un incendio convierte la casa en caos y pone vidas en riesgo. Valeria entiende que esto ya escaló a un nivel mortal.
Tras el incendio, quedan preguntas que nadie quiere responder. Valeria siente que el fuego no fue accidente… fue mensaje.
La familia intenta aparentar normalidad, pero el terror sigue vivo. Valeria observa cómo Tatiana se mueve como si nada… demasiado tranquila.
Valeria encuentra señales de un plan escondido en detalles mínimos. Cada descubrimiento confirma que Tatiana piensa varios pasos adelante.
Martín intenta llegar a la verdad desde afuera mientras Valeria se hunde más adentro. La distancia entre ellos se llena de miedo.
Tatiana reafirma su poder y deja claro quién manda. Valeria comprende que si la enfrentan, Tatiana no va a perder sola.
Un patrón se repite y Valeria lo nota: todo tiene la misma firma. Daniela confirma que esa firma es la de Tatiana.
Valeria entiende que Antonio podría ser la llave para desarmar todo. Pero también podría ser el primer objetivo a silenciar.
Tatiana muestra su cara real y lanza una amenaza directa. Valeria siente que ya no la quieren fuera… la quieren muerta.
Antonio empieza a presentar síntomas preocupantes. Valeria sospecha lo peor: el veneno volvió a aparecer.
Valeria intenta actuar antes de que sea tarde, pero Tatiana se mete en cada decisión. La salud de Antonio se vuelve el nuevo campo de guerra.
Daniela se mueve en riesgo para ayudar, aunque eso la exponga. Valeria teme que el pasado las alcance de golpe.
Valeria se infiltra donde no debería y ve algo que confirma sus sospechas. Lo peor: no sabe si pudo haber sido vista.
Tatiana intenta voltear la historia contra Valeria. Valeria entiende que, si caen, ella será el chivo expiatorio ideal.
Valeria queda al borde de enfrentarse directamente a Tatiana. Y cuando lo hace, entiende que Tatiana no negocia: destruye.
Tomás deja entrever que sabe más de lo que aparenta. Valeria no sabe si confiar… pero quizá no tenga opción.
Daniela y Valeria diseñan un plan para provocar un error de Tatiana. La idea es simple: hacerla hablar… y grabarla.
Tatiana siente que la están acorralando y se vuelve más violenta. Valeria entiende que el tiempo se acabó: es ahora o nunca.
Valeria logra proteger a Daniela por un momento. Pero incluso ahí, el miedo sigue: Tatiana no suelta una presa.
Tatiana deja escapar parte de su verdad y muestra su obsesión. Valeria entiende que no se trata solo de dinero… sino de posesión.
Tomás y Valeria empiezan a conectar piezas que dan escalofríos. Daniela, en silencio, confirma que hay algo aún peor detrás.
Valeria reconoce que no basta con sospechar: necesitan pruebas. El plan avanza, pero cada paso aumenta el riesgo.
Tatiana empieza a moverse como si preparara una salida. Valeria entiende que si Tatiana se va… se lleva la verdad enterrada.
Alguien dentro del círculo de Tatiana empieza a dudar. Valeria se aferra a esa grieta: puede ser la forma de derrumbarla.
Valeria decide ir hasta el final aunque la dejen sola. Daniela insiste: si fallan, no habrá segunda oportunidad.
Una jugada de Tatiana casi las destruye por completo. Valeria salva el momento, pero queda claro: Tatiana ya las marcó.
Las relaciones estallan y la casa se divide. Valeria entiende que el caos es útil… pero también impredecible.
Una decisión cambia el tablero: alguien elige a quién creerle. Valeria aprovecha esa decisión para empujar la verdad.
Las consecuencias empiezan a sentirse y la mentira pierde fuerza. Valeria y Daniela respiran… pero Tatiana aún no cae.
La evidencia empieza a tomar forma y el caso se arma. Valeria entiende que ganar no es gritar la verdad… es demostrarla.
Valeria lanza una pregunta que puede cambiarlo todo. Tomás queda contra la pared: responder significa traicionar a alguien.
Tomás mide a Valeria y a Martín, y deja claro que no hay caminos seguros. Si quieren justicia, tendrán que ensuciarse.
Tomás actúa antes de que la casa despierte: busca algo específico. Su comportamiento confirma que el secreto está más cerca de lo que creen.
Tatiana despierta a Erick con tensión y urgencia: algo se salió de control. El plan de Tatiana empieza a tambalear.
Tomás y Martín identifican una sustancia usada para matar animales grandes. La conclusión es aterradora: alguien la usó con intención humana.
Valeria escucha una grabación que lo cambia todo: Erick deja escapar información clave. La verdad ya no es una teoría: es una confesión a medias.
Martín va a la tumba de Daniela y se quiebra. El dolor se convierte en decisión: no van a parar hasta terminar esto.
Martín revela la verdad más íntima de todas: Daniela estaba vinculada a su vida de una forma irreversible. Daniela lo mira… y el pasado se abre completo.
Daniela y Valeria se sientan juntas frente al horizonte. Daniela respira y lo dice claro: está lista para ejecutar el plan final.
Tatiana y Erick se alistan para salir y el silencio pesa como amenaza. Algo entre ellos cambió… y Tatiana lo siente.
Antonio suelta una frase que deja a Valeria helada. Lo que sabe Antonio puede destruir a Tatiana… o destruirlos a todos.
En el carro, Tomás improvisa para frenar a Tatiana y a Erick. Cada segundo cuenta: si llegan a tiempo, todo se pierde.
Antonio empieza a contarle a Valeria la historia que nadie dijo. Lo que ocurrió con Daniela tiene raíces más profundas de lo que imaginaban.
Antonio revela un vínculo familiar que lo cambia todo: Erick no es solo culpable… también es sangre. Valeria entiende por qué Daniela estaba en la mira.
Tomás y Valeria ejecutan la última jugada para atrapar a Tatiana. La verdad se confirma con brutal claridad: Daniela murió por algo que Tatiana sabía… y eligió usar.
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